La depresión: una forma de ira y desvalorización hacia uno mismo.

Los animales en su entorno natural actúan de manera diferente durante la época en que el alimento escasea: duermen más, se levantan para beber agua y deambulan como si no tuvieran fuerzas mordisqueando algo de comida con desgana. Ahorran energías en lugar de buscar desesperadamente la manera de enfrentar el problema. Ésta es una conducta que tiene muchos puntos en común con el comportamiento humano ante la depresión, distimia y sentimientos de tristeza. La tristeza es una emoción que se deja sentir y que predispone a ver las cosas de otra manera. Es como si nos permitiera tener una sensibilidad especial hacia nosotros mismos, tendemos a la introspección. Este mecanismo se produce debido a que todas nuestras energías se destinan a protegernos, al igual que la conducta observada en los animales en épocas de escasez. La tristeza normalmente aparece por un sentimiento de pérdida. Algo que considerábamos bueno y fuente de satisfacción para nosotros, que desaparece. El fallecimiento de un ser querido puede conducir a una situación de desconsuelo, de angustia. Pero, para convertirse en depresión dependerá  de los rasgos de personalidad de cada individuo y de la forma de afrontar las adversidades. La manera de finalizar una situación de tristeza que se prolonga  en el tiempo es la de sustituir las funciones de respuesta instintiva por otras de categoría superior, es decir, digerir la emoción conscientemente. Si el individuo no permite romper los mecanismos emocionales que le llevan a la tristeza, ésta se convertirá más bien en un obstáculo en su vida, que en una oportunidad para el crecimiento personal. Abandonarse a la tristeza y no responder al reto que la vida le plantea, es síntoma de una gran desvalorización hacia si mismo. Para una persona que se ame será más difícil que se abandone ante un acontecimiento desagradable. Realmente, las personas que siguen lamentándose, ya no sienten la emoción por el acontecimiento en sí, sino el lamento por uno mismo. Abandonarse a la tristeza, distimia, apatía, hastío, desilusión ante la vida es no valorarse como persona. La depresión es una muestra de agresividad hacia uno mismo. Por eso los deprimidos no se cuidan, se dejan, no se valoran, se atormentan con pensamientos negativos y preocupaciones, su culpan.  ¿Acaso eso no es una tortura, una forma de suicidio lento? La depresión es una forma de autocastigarse porque uno se desprecia a sí mismo, y como se desprecia, siente odio e ira. La mejor forma de canalizar esa ira, es la depresión. Si estás pasando por un mal momento, que se está alargando en el tiempo y no sabes cómo salir, te ayudamos. Hay salida.

Los animales en su entorno natural actúan de manera diferente durante la época en que el alimento escasea: duermen más, se levantan para beber agua y deambulan como si no tuvieran fuerzas mordisqueando algo de comida con desgana. Ahorran energías en lugar de buscar desesperadamente la manera de enfrentar el problema. Ésta es una conducta que tiene muchos puntos en común con el comportamiento humano ante la depresión, distimia y sentimientos de tristeza. La tristeza es una emoción que se deja sentir y que predispone a ver las cosas de otra manera. Es como si nos permitiera tener una sensibilidad especial hacia nosotros mismos, tendemos a la introspección. Este mecanismo se produce debido a que todas nuestras energías se destinan a protegernos, al igual que la conducta observada en los animales en épocas de escasez. La tristeza normalmente aparece por un sentimiento de pérdida. Algo que considerábamos bueno y fuente de satisfacción para nosotros, que desaparece. El fallecimiento de un ser querido puede conducir a una situación de desconsuelo, de angustia. Pero, para convertirse en depresión dependerá  de los rasgos de personalidad de cada individuo y de la forma de afrontar las adversidades. La manera de finalizar una situación de tristeza que se prolonga  en el tiempo es la de sustituir las funciones de respuesta instintiva por otras de categoría superior, es decir, digerir la emoción conscientemente. Si el individuo no permite romper los mecanismos emocionales que le llevan a la tristeza, ésta se convertirá más bien en un obstáculo en su vida, que en una oportunidad para el crecimiento personal. Abandonarse a la tristeza y no responder al reto que la vida le plantea, es síntoma de una gran desvalorización hacia si mismo. Para una persona que se ame será más difícil que se abandone ante un acontecimiento desagradable. Realmente, las personas que siguen lamentándose, ya no sienten la emoción por el acontecimiento en sí, sino el lamento por uno mismo. Abandonarse a la tristeza, distimia, apatía, hastío, desilusión ante la vida es no valorarse como persona. La depresión es una muestra de agresividad hacia uno mismo. Por eso los deprimidos no se cuidan, se dejan, no se valoran, se atormentan con pensamientos negativos y preocupaciones, su culpan.  ¿Acaso eso no es una tortura, una forma de suicidio lento? La depresión es una forma de autocastigarse porque uno se desprecia a sí mismo, y como se desprecia, siente odio e ira. La mejor forma de canalizar esa ira, es la depresión. Si estás pasando por un mal momento, que se está alargando en el tiempo y no sabes cómo salir, te ayudamos. Hay salida.

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