Relación de pareja. De los disgustos cotidianos a la guerra campal

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RELACIÓN DE PAREJA
de los disgustos cotidianos a la guerra campal

La mayoría de las parejas agravan los problemas porque convierten un disgusto baladí en una guerra campal, en la que solo se gana resentimiento, decepción y frustración.
Veamos este ejemplo: Julio se quedó sin trabajo hace un año, Rosa apenas gana lo necesario para la comida y el estudio de los chicos. Ella se queja con los amigos y Julio se siente humillado públicamente.

Cuando están en la intimidad familiar él no habla y contesta agresivamente cuando ella le pregunta algo. Ella se resiente, dice que además de ser quien sostiene la casa tiene que soportarle el mal genio. Sospecha que tiene otra mujer.

Cada día es peor. No hay propuestas ni acciones reales para solucionar el problema. Todo comentario se interpreta inadecuadamente de parte y parte. Procuran llegar a la casa tarde para evitar el encuentro hasta que deciden separarse.

¿Qué pasó? ¿Es que son pareja nada más en las buenas?

Existen cuatro principios fundamentales para mantener la fortaleza de la relación:

  1. El compromiso de compartir la vida, implica compartir todo: éxitos, alegrías, problemas y soluciones.
  2. Se requiere mutua tolerancia, responsabilidad, lealtad y solidaridad frente a la relación, el hogar, la familia y todas las obligaciones, situaciones y hechos que se derivan de la convivencia cotidiana.
  3. Siempre habrán problemas, pero el amor y la relación deben ser más importantes que éstos, por eso no justifica que ante un problema dejen de hablarse, atenderse y menos que por “falso orgullo” se presenten desquites, venganzas y ofensas.
  4. La comunicación honesta implica además de expresar con serenidad los verdaderos pensamientos, sentimientos y deseos, saber escuchar y validar los que expresa el otro.

Cuando estos principios no se vivencian a cabalidad, el problema deja de ser responsabilidad de ambos para pasar a ser ?culpa? del otro; empiezan las ofensas y se desata una guerra psicológica y hasta física, menoscabando la comunicación, la relación y finalmente el amor.

No se debe transferir ni extender el problema a otras áreas o situaciones familiares. El respeto debe predominar para neutralizar el conflicto.

Tan pronto se controlen las emociones, es indispensable analizar los hechos, con actitud tolerante y comprensiva, buscando más allá de las causas aparentes, las raíces profundas del problema.

Finalmente por consenso y acuerdo, se convierte el problema en un proyecto de solución definitiva. Quizás éste sea de largo plazo, pero si existe la convicción y la confianza de que cada uno cumple con su parte de responsabilidad y compromiso en la solución, esta pronto llegará.

Entonces la unión será mas fuerte y estarán listos para afrontar con éxito los problemas venideros.

Alba Lucía Castro

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